Leyendas e historias

La leyenda de Don Gil Baile

Gil Baile - La leyenda de Don Gil Baile

Se trata de una de las leyendas más conocidas de Baeza. Y narra la historia de un noble con gran peso en la ciudad en la época de esplendor de la localidad. Film baile fue un señor con gran poder en la ciudad a la vez que déspota y rastrero. Respecto a este personaje podemos encontrar diferentes historias a su alrededor, siempre alrededor del dicho que le acompañaba: «Yo soy Don Gil y Baile, todo lo que veis de río a río es mío, soy tan rico, que nunca moriré de sed, hambre o frío».

Aquí os describimos una de estas versiones.

María era una de las nuevas sirvientas que habían llegado al Palacio de Don Gil Baile. Era guapa y joven. Su madre servía desde hacía años en la casa y ya había puesto en sobreaviso sobre los gustos lascivos y malas artes del señor Don Gil Baile.

Casas Consistoriales de Baeza - La leyenda de Don Gil Baile

Tras diferentes intentos y negativas durante las primeras semanas, Don Gil Baile hizo llamar a María a sus aposentos. Se había hartado de sus rechazos y estaba decidido a tomarla por la fuerza. La forzó y consiguió lo que quería pero a costa de la vida de María. Al amanecer, su madre, se percató de su ausencia y rápidamente fue a la búsqueda del señor de la casa, puesto que sospechaba lo ocurrido. Al entrar en sus aposentos, la madre vio a la hija muerta. Corrió al encuentro de Don Gil Baile, que se hallaba montando su caballo listo para salir en dirección a sus dominios en Canena. La madre de María solo pudo gritarle a lo lejos mientras comenzaba a galopar: «Yo te maldigo Gil Baile, a pesar de todo lo que posees, mal morirás de todos lo que presumes no tener». El noble siguió adelante con su corcel haciendo caso omiso a las palabras de la vieja sirvienta. Pero la maldición se materializó. Antes de llegar a Canena, su caballo tropezó cayendo ambos de una forma fatal por un barranco. El caballo murió y el noble quedó malherido. Era un camino poco transitado por lo que nadie escucha sus lamentos y gritos de ayuda durante días. Finalmente falleció. Lo que no sabemos es si fue de hambre, de sed o de frío.