Los emparedamientos; Don Sancho Iñiguez

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El emparedamiento en vida o voto de tinieblas era un castigo medieval que permaneció como tradición aplicable en España hasta el siglo XVII y no fue privativo de una zona concreta, dado que era una práctica medieval muy extendida en toda Europa. A partir del Sínodo del obispo Ayala, en 1693, se prohibió tal práctica, que de hecho desaparecería definitivamente setenta y cuatro años más tarde. Existieron dos tipos de emparedamiento: por un lado, el que tenía carácter de castigo, se impuso a determinadas mujeres por sus faltas y delitos cometidos, nada nuevo en la historia si recordamos el caso de las sacerdotisas vestales que en la Antigüedad eran encerradas al haber perdido su virginidad, y por otro, el caso de las mujeres que voluntariamente, con autorización de sus familiares y superiores, decidían adoptar este tipo de vida penitente.

Éstas, se retiraban en limitados recintos, a veces en la parte exterior de las Iglesias Parroquiales, dedicadas a la oración y vida contemplativa, manteniéndose con una parca comida que se les suministraba a través de una rejilla.Varios reclusorios de este tipo habia repartidas por la ciudad de Úbeda pero hablaremos más abajo sobre el único edificio que conservamos.

Precisamente uno de esos edificios que sirvió de emparedamiento durante siglos, todavía se conserva en Úbeda, se le conoció con el nombre de Emparedamiento de Don Sancho Iñiguez y estaba situado en la actual Plaza Juan Vázquez de Molina, junto a la Iglesia de Santa Maria de los Reales Alcázares.

emparedamiento de sancho iñiguez

Fue fundado por Doña Mencía Lopez de Zambrana, hija de Don Sancho Iñiguez y Doña Blanca Ramirez, en la primera mitad del siglo XV.

La fachada, único elemento existente de la antigua fábrica, data de la segunda mitad del siglo XVI, muestra dos alturas y ostenta el escudo episcopal sobre su puerta. Su desaparecido patio, de estilo mudéjar, era anterior.

A este emparedamiento también se le dio el nombre de “Casa de los Abades” por haberse servido de ella los abades de la Universidad de Priores y Beneficiados de Úbeda y “Casa o Cárcel del Obispo”, ya que llegó a ser prisión episcopal en el Siglo XVIII.

Varias restauraciones se han llevado a cabo en el edificio. La primera fue para convertirlo en Juzgado se encontró bajo su cimentación una necrópolis argárica, cuyas piezas más interesantes hoy se exhiben en el Museo Arqueológico local. En la última se trató de darle el aspecto semejante al que su fachada debió de tener en sus inicios.

Es una de las paradas obligadas de todo aquel que venga a Úbeda.