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La Historia de Baeza

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Limita con Úbeda, junto con la que es cabeza de histórica de la Comarca de La Loma y forma con en ella el corazón turístico de la provincia de Jaén.

El romancero la llamo “Nido Real de Gavilanes” por ser punto clave en la conquista de Al-Andalus por los reyes cristianos. Tanta importancia tiene este hecho que el rey Fernando III, decide que su bandera lleve el aspa o cruz de San Andrés, pues atribuyo al apóstol el milagro de la conquista. Tanta importancia llego a tener que la poseyó de bellos edificios públicos y privados, legándole la monumentalidad que aún podemos ver en ella.

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Tenemos constancia de los modos de vida en la zona, ya desde la prehistoria, concretamente, de la Edad del Cobre y del Bronce. Aunque no encontramos núcleos de relevancia hasta época ibérica, momento  en la que se conoce como Biacey. Ya en el Imperio romano, Vivatia perteneció a la provincia Tarraconense, para más tarde pasar a recibir la categoría de municipio Flavio, siendo además vía de comunicación de las minas de plata de Sierra Morena y la costa oriental de la península. Tal es su importancia en época romana que Biatia recoge el testigo de capitalidad de la provincia que hasta ahora ostentaba Cástulo.

En la Hispania visigoda fue sede episcopal, de hecho se conservan restos visigodos bajo muchos edificios, como los arcos de arranque de la románica Iglesia de Santa Cruz, por la que pasamos en nuestras visitas guiadas. Los cambios llegan con los musulmanes que la llamaron Bayyasa. En este territorio conviven hispano-godos, árabes y omeyas, a esto sumaremos los muladíes y los mozárabes. Tras la conquista de la cuidad  los musulmanes fueron expulsados a Granada.

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La reconquista de Jaén cede a esta la capitalidad del reino y el obispado. El rey Enrique II hará grandes donaciones a sus seguidores, razón por la que la oligarquía consolido su poder. Este poder trajo grandes enfrenamientos entre las más importantes familias de la cuidad, Los Carvajales y los Benavides. Esta Guerra Civil baezana finalizó con la demolición de su Alcazar, por orden de Isabel la Católica.

Durante el siglo XVI, la aristocracia potencio la monumentalidad de los edificios, además la ciudad duplica su población por la bonanza económica, que le proporciona la agricultura, la ganadería, e incluso el comercio.

El siglo XVIII, se caracteriza por un declive de la cuidad debido a la recesión económica que se está viviendo en el resto de España. La propiedad de la tierra seguiría en gran medida en manos de latifundistas y de la iglesia, y apenas había tierra en manos de pequeños propietarios o arrendatarios. En 1755, el terremoto de Lisboa, quebrantó la mayoría de edificios y viviendas.

Durante el XIX y principios del XX, infinidad de avatares políticos siguen mermando demográfica y económicamente, Baeza. No siendo hasta la llegada de la democracia cuando comience a resurgir por el impulso de la industria, el sector servicios y como no el sector oleícola.

Tanto la historia como los monumentos nombrados en este artículo suponen el puntal del turismo que hoy en día es motor de la ciudad.