Beatriz de la Cueva; gobernadora un día

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Beatriz de la Cueva

Iniciamos el año con un artículo dedicado a la figura de una ubetense que alcanzó lo que pocas en su época y de la que poco se conoce. La escritora Eloísa Gómez- Lucena, se ha encargado en su última obra de que conozcamos a las mujeres españolas que marcaron los destinos del conocido como Nuevo Mundo y entre ellas, Beatriz que llegó a ser gobernadora de Guatemala.

Nacida en Úbeda entre 1500 y 1505, hija de Luis de la Cueva y San Martín, segundo señor de Solera, décimo señor de Torreperogil,  y comendador de Bedmar y Albanchez, y de María Manrique de Lara y Benavides, hija del señor de Jabalquinto. Hermana o prima segunda según que crónicas de Francisca de la Cueva. Y sobrina del duque de Albuquerque.

Los documentos la describen como una mujer bien parecida, ardiente, apasionada, ambiciosa e inteligente. Conocedora de su valía y haciendo uso de su buena posición siempre hizo prevalecer sus derechos como pocas en su época.

El secretario del rey Carlos I, Don Francisco de los Cobos interviene en sus desposorios con Pedro Alvarado, gobernador de Guatemala. Su llegada a estos territorios fue un acontecimiento lleno de esplendor que causó no solo el asombro en aquellas gentes, sino que constituyó un cambio radical sus formas de vida; en la comida, en el vestido, en la crianza y atención de los niños. Llevaba consigo un valioso equipaje, valorado en treinta mil ducados de mercadería, brocados y telas de oro y plata, todo género de sedas, tapicería fina. Ella constituye junto con sus doncellas, la primitiva corte de Santiago de los Caballeros de Guatemala.

Alvarado murió en un ataque del pueblo indígena, lo que desató un breve pero intenso problema sucesorio del cargo. Beatriz quedo desolada tras la muerte del caballero, comparan su desconsuelo con el que sintió la reina Juana I con el fallecimiento de Felipe el Hermoso.

Incluso se cuenta que hizo teñir de negro su casa y todas sus pertenencias, tal fue su desconsuelo que la naturaleza tomó parte de su llanto, no habían terminado los funerales por Alvarado, cuando se desató un terrible temporal de lluvia. El cabildo se reunió para decidir sobre el futuro del reino. En dicha reunión, se nombró gobernadora a la ubetense que se convertía en la primera mujer española que ostentaba el cargo de gobernadora de Las Indias.

No duró mucho en el cargo, ya que al día siguiente uno de los muchos volcanes que habitaban el territorio entró en erupción. Doña Beatriz, prefirió morir junto a su pueblo y se recluyó en el interior del oratorio, abrazada a un crucifijo y a su pequeña hija envuelta en una manta.

Así a los 41, años murió la primera gobernadora de América.